Cargando ...
exposición principal
exposición principal

Poética de lo Urbano. Metal y Punk en México

METAL Y PUNK EN MÉXICO  

Sala Cristina Payan


Del jueves 9 de agosto al domingo 21 de octubre de 2018

‌ 

En los albores del siglo XXI, las temáticas respecto al estudio sobre los jóvenes en contextos urbanos se han ido diversificado, acentuándose aquellos que abordan la creación de grupos de adscripción identitaria, las diferentes formas de participación política, la diversidad sexual, la violencia desde sus diferentes formas de expresión, los recursos comunicativos propios de la juventud, así como otras manifestaciones de lo que se ha nombrado culturas juveniles.

Las distintas comunidades de sentido, que se generaron en un contexto en el que los jóvenes no eran reconocidos por los sectores más conservadores de la población, forjaron de forma paralela mecanismos de supervivencia que les permitieron trascender con el transcurso del tiempo, pese a la represión en muchos casos y también al predominio de las grandes industrias culturales, poniendo en marcha sus propios medios de distribución y de reproducción.

Al hablar de los géneros musicales: punk y metal (y muchos otros) es obligado el mencionar la importancia de los fanzines, ya que estas publicaciones independientes y artesanales potenciaron las escenas de estos dos géneros musicales. Es a partir de los fanzines como se han ido configurando geografías musicales, críticas, venta de demos y casetes que antes de la era de internet constituían la mejor manera de generar intercambios transnacionales en cuanto a música e información. Los fanzines también se convirtieron en la fuente de una historia alternativa de la música, ya que los grupos y temas que aparecían en estas publicaciones difícilmente tenían que ver con la difusión de bandas de las industrias culturales.

Los jóvenes mexicanos identificados con el punk y el metal, ávidos de información, ideas y música encontraron en los fanzines el medio idóneo para poder expresar y compartir no sólo lo referido a sus gustos musicales, sino a la época vivida desde un nivel “a ras de suelo”, desde las casas, los barrios y ciudades donde habitaban, haciendo de los fanzines el testigo escrito de sus pasiones y vicisitudes cotidianas.

Las páginas de los fanzines se poblaron de bandas musicales, preocupaciones políticas y sociales, críticas al Estado, demandas hacia la justicia y el grito de libertad de distintas generaciones juveniles. El metal y el punk saltaron del escenario a los fanzines, de ahí que estos últimos sean literalmente el sonido hecho papel de estos y otros géneros musicales.

Poética de lo Urbano. Metal y Punk en México intenta dar a conocer los mecanismos a través de las cuáles dichas corrientes –que han sido formas de cultura popular poco reconocidas desde la Academia y otros círculos sociales- se establecieron en México durante las últimas décadas del siglo XX.

Aquí podrán encontrar diversos objetos que han dado sentido a estas identidades sociomusicales: discos, cintas, carretes de grabación, carteles de eventos y fanzines que generosamente músicos y coleccionistas han proporcionado temporalmente, bajo el principio de dar a conocer el “baúl de sus recuerdos”, proponiendo la revaloración de los objetos y el reconocimiento de las biografías colectivas impregnadas en ellos.

Invitamos al público visitante a que efectúe un recorrido en el que las sonoridades y las imágenes los lleven a las calles, a las “tocadas” y a conocer los sueños y realidades de los jóvenes punks y metaleros de las décadas de los años ochenta y noventa, así como sus diferentes formas de expresividad cultural, que hoy en día son parte de la gran diversidad cultural que existe en nuestro país.

 Olivia Domínguez Prieto

Aída Analco Martínez


Orígenes del punk y el metal y su adopción en México

Fue durante la década de los años setenta cuando la influencia del rock, género musical de origen anglosajón, comenzó a sentirse en México, en donde los jóvenes no conformes con ser solamente fieles reproductores de la música concebida en otras latitudes comenzaron a contribuir con creaciones de su autoría.

El rock and roll de los años cincuenta, había experimentado innumerables cambios generándose diversos estilos musicales en las dos décadas siguientes, entre los que se encuentran: la psicodelia, el krautrock, el rock progresivo, el rock en oposición y específicamente en la década de los años setenta el heavy metal y el punk.

Dichas corrientes musicales surgieron a finales de un siglo en el que las generaciones habían sido testigo de los aspectos más oscuros del ser humano: dos Guerras Mundiales, la guerra de Corea y la de Vietnam, la invasión y explotación de los países de Asia y África, dictaduras implacables alrededor del Mundo, hambrunas recurrentes, el uso de la energía nuclear con fines destructivos, los efectos de la Guerra Fría y la carrera armamentista.

A los jóvenes de los años setenta en los países anglosajones les tocaría presenciar el desmantelamiento del Estado benefactor y para la década de los años ochenta, la puesta en marcha de un proyecto neoliberal que se ha ido expandiendo hacia otras latitudes y que les ha ido despojado paulatinamente de todo derecho a la seguridad social y a una vida digna, a través de los efectos la exclusión escolar, el desempleo y la precarización de la vida laboral. Los aspectos mencionados han marcado a estas generaciones permitiendo implantar en su imaginario social la idea de que NO HAY FUTURO.

Así, tanto el punk como el metal, innovando con sonoridades nunca interpretadas y letras en ocasiones de carácter polémico, nacieron bajo el signo de los tiempos y se han convertido en vehículos de canalización del descontento generacional, expandiéndose durante varias décadas a lo largo y ancho de la esfera planetaria.

Para el caso de México, los jóvenes de los años setenta habían recibido esa década entre las esquirlas de las represiones de 1968 y 1971 y la euforia del Festival de Avándaro, que tendría como consecuencia la supresión de las expresiones juveniles y en particular, la prohibición de los conciertos de rock.

Sin embargo, la proscripción generaría espacios de relaciones marginales en las que los músicos mexicanos instauraron las condiciones necesarias para reunirse, reinventar su música y establecer grupos de escucha en los barrios de las ciudades, conformando “escenas” o identidades sociomusicales.

Los jóvenes punks y metaleros en México, como en muchos de los entonces llamados países del “Tercer Mundo”, se vieron obligados a crear sus propios medios de producción y distribución. Así mucha de la música e información que circulaba por aquéllos años fue principalmente a través de casetes grabados de manera precaria (demos) y fanzines de producción local que se distribuían por correo tradicional o con el intercambio cara a cara y de los conciertos que se organizaban en lugares que no contaban con garantías suficientes de seguridad y la calidad necesaria en la sonoridad.

No obstante, el panorama en la última década del siglo XX cambiaría de forma inesperada, en medio de una industria discográfica en auge que centraba su base de influencia en la venta de discos y en la organización de conciertos. De este modo, visitaron nuestro país durante la segunda mitad de los años noventa, con más de una década de retraso, grupos internacionales de metal y punk, a la vez que grandes cadenas comerciales de distribución de discos se establecieron en los espacios metropolitanos, consolidando mercados que para aquélla época parecían lo suficientemente sólidos como para perdurar a través del tiempo.

Sin embargo, con la llegada del nuevo milenio, las condiciones de producción y distribución de la música se transformaron manera drástica con la introducción del internet como medio masivo de comunicación, que ha permitido transformar los conceptos del espacio y del tiempo. La música en el siglo XXI ha perdido el formato, dejando de tener como medio de soporte al objeto y convirtiéndose en “descargas” que se almacenan en ordenadores y “nubes” virtuales. A pesar de lo anterior, es posible encontrar entre los músicos y seguidores del metal  y del punk que fueron parte de la “vieja escuela” una tendencia marcada a preservar las formas convencionales de escuchar la música y particularmente la defensa de seguir siendo una comunidad de sentido.

Olivia Domínguez Prieto

Cosechando

Galería de Arte Poética de lo Urbano. Metal y Punk en México

Regístrate en mi museo

Crea colecciones de tus obras favoritas

¿Ya tienes cuenta? Iniciar sesión